TARDÍGRADOS

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Los trileros de LIGO atacan de nuevo: ¿en qué cubilete está la bolita de las ondas gravitacionales?

Posted by Albert Zotkin en febrero 12, 2016

Amigos incondicionales de Tardígrados, ayer asistimos a un patético show mediático en el que anunciaban a bombo y platillo el descubrimiento experimental de las famosas ondas gravitacionales que predice la Relatividad General de Einstein. Es decir, ayer un equipo de científicos anunció oficialmente haber conseguido evidencias directas de la existencia de esas ondas, después de 100 años desde la publicación de la Teoría General de la Relatividad. No voy a entrar a analizar el circo mediático para el que los americanos de USA son unos auténticos maestros. Quien se haya perdido ese show puede verlo en diferido en youtube:

Yo, no es que esté a favor o en contra de la existencia de dichas ondas gravitacionales, me da igual que existan o no, o que una teoría las prediga o no, pero no me da igual la verdad de su existencia o la falsedad de su inexistencia. Ya escribí un pequeño artículo sugiriendo que las ondas de materia (ondas de De Broglie) son en realidad esas famosas ondas gravitacionales, y su velocidad de fase es superlumínica, es decir, superior a la velocidad de la luz en el vació. El pequeño artículo que escribí está aquí.

Lo que me preocupa de este experimento de LIGO en concreto, en el que afirman con rotundidad tener esas pruebas directas, son tres puntos que paso a detallar.

1.Usaron inyección ciega de señal mediante software.
2. Usaron inyección ciega de señal mediante sistemas de vibración por contrapesos.

¿Qué significa una inyección ciega de señal?. Pues sencillamente una simulación de que una señal supuestamente real de la fuente emisora llega al detector. Un software especial en el superordenador se encarga de diseñar el tipo de señal que después inyecta en dectector como si fuera una señal real. La llaman inyección ciega porque el equipo encargado de advertir la posibles señales en el detector no sabe si la señal procede del simulador o es real, por la sencilla razón de que no le informan de eso.

Alguien podrá preguntar algo asi como “bueno. ¿y qué?. Esas señales simuladas se usan para calibrar los sistemas del detector, pero nunca pueden ser confundidas con posibles señales reales”. Yo ya no estaría tan seguro de que eso sea así. Cuando un programa de ordenador es programado para emitir aleatoriamente señales simuladas e inyectaralas como si fueran reales en el detector, se pierde control de la situación. Ya no sabes qué es real y qué es virtual, y eso me parece muy grave. Un equipo tan inmenso de científicos. En realidad el experimento LIGO es una colaboracion internacional de cientos de equipos con cientos de personas por equipo. Perfectamente puede haber más de 10.000 personas en ese experimento colaborando directa o indirectamente, y sin mencionar los contratos puntuales con empresas externas, y ciertas subcontratas. Todo ese entramado está diseñado fatalmente para que algo gordo se cuele y nadie sea capaz de advertirlo.

Cuando lees detenidamente el apéndice titulado “Appendix B: Analysis of Simulated Signals” de uno de los primeros documentos que se publicaron de ese experimento. el documento es este: GW150914: First results from the search for binary black hole coalescence with Advanced LIGO se te ponen los pelos como escarpias. Pero ¿cómo es posible que una señal simulada se haya colado en el sistema y haya sido tratada como si fuera una señal real?. Todo parece una pesadilla de un grupo de trileros que se engañan así mismos con sus propios cubiletes y sus propias bolitas. Esto es muy grave señores. Estamos ante algo que será un auténtico escándalo mundial cuando se descubra el pastel.

El tercer punto que tambíén me preocupa es este:

3. LIGO es el único detector existente para la deteción de ondas gravitacionales. Si ese experimento dice que ha descubierto algo, no hay otro experimento independiente que pueda hacerse para ver si es verdad. Estamos vendidos, señores. Lo mismo pasó con el famoso bosón de Higgs. Lo que nos quieran decir. Punto pelota.

Pero, volvamos a eso que llaman “inyección ciega”, porque ya me está dando mucha risa. Resulta que ese mismo equipo en 2010 ya nos la metió doblada con lo de la inyección ciega. Ese equipo de LIGO, o más exactamente, sus tres cabezas dirigentes, son muy dados a meter inyecciones ciegas en sus experimentos. Cuando la cuadrilla responsable de descubrir señales reales en el detector se excita ante la visión de alguna en sus pantallas de ordenador, lo comunican enloquecidos a sus superiores jerárquicos. Les llaman y dicen “tenemos algo”. Entonces llegan los de arriba al estudio donde los excitados científicos divisaron la señal en sus pantallas y con sus respectivas llaves abren la caja para ver la lista de inyecciones ciegas realizadas (los de LIGO usan más sobres sellados y lacrados en lugar de cajas para guardar el registro de su inyección ciega). Si la señal descubierta resulta estar en la lista de inyecciones ciegas entonces todo fue una falsa alarma. LIGO es bastante aficionado a abusar de las inyecciones ciegas en un grado que nadie podría sospechar. Algo brutal.

En 2010, cuando el experimento LIGO todavía no había sido mejorado hasta la sensibilidad actual, un chasquido llegó a las pantallas de los excitados científicos encargados de vigilar el detector. Ese chasquido se parecía mucho al que hay dibujado en muchos libros de textos para cuando dos agujeros negros colisionan y se funden en uno solo. El excitado equipo que detectó esa señal se puso rápidamente manos a la obra y escribieron un bonito documento científico explicando el sensacional hallazgo de las ondas gravitacionales. Un hito mundial, Einstein una vez más tenía razón, las ondas gravitacionales existían. El equipo descubridor de tan inmenso hallazgo científico ya se frotaba las manos. Eso era de Premio Nobel. Al año siguiente, en 2011, seguro que les darían merecidamente el Nobel de Física. Los excitados descubridores de tal evento astronómico enviaron un mapa a muchos telescopios del mundo, indicando las coordenadas desde donde llegaba la señal divina de las ondas gravitacionales descubiertas. Se esperaba que los colaboradores de esos telescopios vieran que efectivamente en esas coordenadas astronómicas habían dos agujeros negros mezclándose en uno.

Pero surgió un pequeño problema, sin importancia. La señal que se había detectado no era real, sino una inyección ciega que había sido realizada por el equipo responsable de las inyecciones ciegas. Cuando en la rueda de prensa que estaban dando los excitados descubridores de LIGO de las ondas gravitacionales, futuros premios Nobel de Fisica, se abrió el sobre lacrado de las inyecciones ciegas, los 300 científicos de los equipos se quedaron mudos con ojos como platos. La señal no era real. Se la habían metido doblada. Los 100 miembros más que seguían por videoconferencia el evento mundial cerraron abrúptamente sus respectivos streamings.

Atención pregunta. ¿Donde está el sobre lacrado esta vez de las inyecciones ciegas?. ¿Alguien que tenía que ir al evento mundial esta vez con el sobre sellado y lacrado no acudió y nunca sabremos si esa señal descubierta el 14 de Septiembre de 2015 era falsa, era una inyección ciega?

Yo, particularmenete ya no me fío de esa gente de LIGO, especialmente de sus jefes. Han demostrado más de una vez que son adictos a las inyecciones ciegas. Abusaron en el pasado de ellas, y posiblemente han estado abusando de ellas en este último experimento. Hasta que otros experimentos distintos e independientes descubran señales en otras partes del universo, yo ya no me voy acreer nada de esto.

Esta mañana en el programa de radio de Onda Cero “Más de uno”, escuché cómo Carlos Alsina entrevistó a Miquel Oliver, uno de los colaboradores de LIGO. Y Miquel decia: “Nos quedamos boquiabiertos cuando descubrimos las ondas gravitacionales. Al principio causó escepticismo de lo mucho que se parecía a lo esperado”. Es decir, la señal se parecía mucho a lo que dicen los libros de texto de cómo han de ser las ondas gravitacionales procedentes de la colisión de dos agujeros negros. ¿Como la falsa señal de 2010?. Joder, todo esto es muy fuerte, ¿no?. El evento actual “descubierto”, el llamado evento GW150914, es inmensamente parecido al evento simulado en 2010, el llamado evento GW100916. ¡Qué causalidad!, resulta que también es la colisión de dos agujeros negros. ¡Pero, qué suerte tienen estos científicos de LIGO, coño!, apuntan su detector a un punto del universo, y precisamente allí hay dos agujeros negros colisionando. Todo esto huele mal ¿verdad?.

Saludos

2 comentarios to “Los trileros de LIGO atacan de nuevo: ¿en qué cubilete está la bolita de las ondas gravitacionales?”

  1. yo said

    Como que apuntan su detector? Supongo que no te has molestado realmente ni en leer el articulo

    • Quise decir apuntan sus telescopios allí donde dice el detector LIGO que está la fuente emisora. Evidentemente el método de localización de la fuente a una distancia de 1300 millones de años-luz es algo que se me escapa. No sé cómo han calculado esa distancia tan precisa, aunque sí se cómo localizan la región celeste de la cual se supone vienen las ondas.

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