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Ciencia en español

Pacto post-electoral de perdores: pacto de ruines (gracias al sistema D’Hondt)

Posted by Albert Zotkin en julio 15, 2015

En una competición atlética de salto de altura, un atleta A logra la medalla de oro con un salto de 2,39 metros. El atleta B logra la medalla de plata con un salto de 2,20 metros, al segundo intento. El atleta C logra la medalla de bronce con el mismo salto de 2,20 metros, pero al tercer intento. Y el atleta D logra diploma (4º puesto) con un salto de 2,15 metros. Pero, ahora nos vamos a España, y comprobamos atónitos cómo los atletas B y C hacen un pacto de perdedores, acuerdan sumar sus alturas resultando 2,20 metros + 2,20 metros = 4, 40 metros, con lo cual se presentan al árbitro de la competición y le dicen que ellos han saltado más que el atleta A que sólo saltó 2,39 metros. El árbitro aplica la normativa y les concede a los atletas B y C sendas medallas de oro, mientras que el atleta A se queda con la de bronce y el D queda con diploma. Este ejemplo trasladado al terreno de las elecciones generales, municipales o autonómicas en España nos da una pequeña idea de la infinita injusticia que puede derivarse de ese sistema de reparto proporcional apoyado por leyes electorales y normativas, hechas a medida para que dicha injusticia se perpetre.

El pacto entre perdedores es una injusticia, aunque la ley lo permita, porque en una democracia se vota precisamente para respetar lo que decida la mayoría, no las minorías. En España tenemos una ley electoral que aplica el sistema D’Hondt de reparto proporcional de escaños. Este método D’Hondt no tiene en cuenta el número de votantes o votos recibidos, sino sólo porcentajes. Este método es muy sencillo, pero la ley electoral se encarga de complicarlo todo, asignando porcentajes mínimos para obtener representación, definiendo ratios de número de escaños por habitante en cada circunscripción, favoreciendo la concentración de voto en algunas circunscripciones, etc.

El reparto según el sistema D’Hondt es sencillo. Supongamos que tenemos 4 partidos políticos, A, B, C y D, con sus respectivas listas electorales de cargos a elegir (ya sean listas abiertas o cerradas), que el número de escaños a repartir es de 8, y que el número de votantes es de 100000. Supongamos que tras las elecciones los resultados en porcentajes son los siguientes

Partido A Partido B Partido C Partido D
34000 (34%) 26000 (26%) 23000 (23%) 17000 (17%)

Puesto que hay 8 escaños para ser asignados, en la primera columna se divide por 1 el número total de votos de cada partido, en la segunda se divide por 2, en la tercera por 3, y así sucesivamente hasta llegar a la octava en la que se divide por 8. Después, de todas esas cantidades se eligen las 8 más grandes, con lo cual ya tenemos asignados todos los escaños

Denominador /1 /2 /3 /4 /5 /6 /7 /8 Escaños ganados(*) proporción real
Partido A 34000* 17000* 11333* 8500 6800 5666 4857 4250 3 2.72
Partido B 26000* 13000* 8666 6500 5200 4333 3714 3250 2 2.08
Partido C 23000* 11500* 7666 5750 4600 3833 3285 2875 2 1.84
Partido D 17000 8500 5666 4250 3400 2833 2428 2125 1 1.36

En caso de empate de algunas cantidades en el recuento para la distribución de escaños, el escaño en juego se decidiría a favor de uno de los partidos según algún criterio que debe estar bien definido en los anexos de la ley. Pero el problema más gordo con todos estos sistemas de reparto proporcional, como el sistema D’Hondt, está en que las leyes y normas basadas en ellos permiten pactos post-electorales de perdedores, que, a mi modo de ver, corrompen la democracia. Por ejemplo, si los partidos con menos escaños, B, C y D, pactan unir sus votos resultaría una mayoría absoluta, con lo que la ley electoral española les daría derecho a formar gobierno y el partido A, que es el más votado, pasaría a la oposición. Eso es una perversión de la democracia que debe ser corregido cuanto antes. Lo que no me explico aún es por qué todavía existe esa ley tan injusta que permite esa perversión.

Es muy fácil corregir ese “error” o trampa (quien hace la ley hace la trampa). Por ejemplo, elaborar una ley electoral en la cual se diga que el partido A, que recibió más votos, le sería asignado un número de escaños igual a la mayoria absoluta mínima (la mitad más 1 del número total de escaños) si en la votación no obtiene más de esos escaños al aplicar el sistema D’Hondt. En la tabla del ejemplo que he puesto vemos que el partido A ha obtenido una mayoría simple (no absoluta), 3 escaños, ya que la mayoría absoluta está en la mitad más 1, es decir en 4 + 1 = 5 escaños. En ese caso, el partido A, según esta nueva ley, obtendría esos 5 escaños en lugar de los 3, y los partidos restantes se repartirían los 3 escaños que quedan mediante el sistema D’Hondt normal.

Saludos

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